Estreno: 18 de noviembre de 2011
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Sobre la producción
Encabezan el reparto de UN DIOS SALVAJE la ganadora de un Oscar® Kate Winslet (Mildred
Pierce, El lector) y el ganador de un Oscar®, Christoph Waltz (Agua para elefantes, Malditos
bastardos), interpretando al matrimonio Nancy y Alan, y, por otro lado, la ganadora de un
Oscar®, Jodie Foster (La habitación del pánico, El silencio de los corderos) y John C. Reilly
(We need to Talk About Kevin, Magnolia), en los papeles de Penelope y Michael,
respectivamente.
Yasmina Reza se unió a Roman Polanski para adaptar la versión cinematográfica de su obra
teatral Un Dios Salvaje.
Saïd Ben Saïd (Los testigos, Crime D’amour) ha producido la película a través de SBS
Productions.
UN DIOS SALVAJE es una coproducción franco-alemana-polaco-española, de SBS
Productions, Constantin Film Produktion, SPI Film Studio y Versátil Cinema. Aparecen
igualmente en créditos, el director de fotografía Pawel Edelman (El escritor, El pianista); el
director artístico y ganador de un Oscar®, Dean Tavoularis (El padrino, Apocalypse Now); la
diseñadora de vestuario, Milena Canonero, ganadora del Oscar® por María Antonieta, Barry
Lyndon y Carros de fuego; la maquilladora y ganadora de un Oscar®, Didier Lavergne (El
escritor, La vie en rose), y Hervé de Luze (El escritor, El pianista), como montador.
El director ganador de un Oscar, Roman Polanski, dirige a Kate Winslet, Jodie Foster, John C.
Reilly y Christoph Waltz en UN DIOS SALVAJE, la adaptación cinematográfica de la famosa
obra teatral Un Dios Salvaje, de Yasmina Reza.
Una ácida y entretenida historia de dos familias enfrentadas después de que sus respectivos
hijos se vean involucrados en una pelea infantil. UN DIOS SALVAJE saca a la luz las ridículas
contradicciones y grotescos prejuicios de dos familias americanas acomodadas.
Rodada en tiempo real, vemos cómo los cuatro adultos se reúnen para resolver la disputa. UN
DIOS SALVAJE enfrentará a la pareja de Nancy y Alan Cowan, contra la escritora liberal y
activista, Penelope Longstreet, y su marido mayorista, Michael. Impredecible y sorprendente, la
película muestra la hipocresía que se esconde tras la fachada burguesa de buenos modales.
Aclamada por la crítica y público, la obra de teatro obtuvo un gran éxito en París, Londres y
Broadway, tras su estreno en 2006, y ganó varios galardones en los premios Olivier y Tony de
teatro.
Después de ver la obra de teatro, Roman Polanski supo que se podía convertir en una película
inquietante. Polanski trabajó con Yasmina Reza para adaptar la obra de teatro al cine. La obra
estaba originalmente ambientada en París, pero se adaptó a la localización de Brooklyn una
vez que se decidió representar en Broadway, en donde se estrenó en el 2009. Polanski, sin
embargo, decidió ambientarla en Nueva York.
El director también quiso ser fiel al tiempo real; tal y como estaba establecido el ritmo dramático
en la obra original, creando así una cinta de 79 minutos donde la acción se desarrolla sin
interrupciones y en un único decorado - a pesar de lo que esto significa. «Es un reto hacer una
película en tiempo real, sin una sola elipsis», dice Polanski. «Con un guión tan rápido e
ingenioso, el público de todo el mundo se identificará con estos personajes».
Polanski ha reunido a un elenco de lujo: los ganadores de un Oscar®, Kate Winslet y Christoph
Waltz; interpretando a Nancy y Alan Cowan, y también a la galardonada del Oscar®, Jodie
Foster y John C. Reilly, como Penelope y Michael Longstreet.
Kate Winslet describe a la inversora de bolsa Nancy Cowan «como una madre trabajadora y
extremadamente ocupada, que se siente constantemente desesperada y culpable por no estar
lo suficiente con su hijo, y, sin embargo, tiene opiniones muy directas sobre la maternidad y la
educación de los hijos; hechos que obviamente se contradicen. Aunque quiere a su hijo, hay
ciertas parcelas de las que no sabe realmente de lo que habla».
Para Winslet, el éxito de la obra reside en cómo, temas universales se tratan con sentido del
humor. «Es una ventana abierta a alguno de nuestros mundos», dice. «Trata dos temas tan
complejos como la educación de los hijos y la rutina del matrimonio. Yasmina ha transformado
el texto, convirtiéndolo en una comedia enriquecedora y didáctica para todo el mundo. Logra
que seamos capaces de reírnos de nosotros mismos y de la torpe condición humana, ya que
muestra experiencias que todos hemos vivido alguna vez, sin importar el idioma en el que se
hable o de la procedencia de sus personajes o sus circunstancias personales».
«Es muy real», continúa Winslet. «Por ejemplo, cuando estás en el patio del colegio de tus hijos
hablando con otros padres, siempre se respira un aire de “tengo que ser amable contigo a
pesar de que no te soporto”. Existe siempre un ambiente falsamente agradable en la forma de
comunicarnos con otros padres, que forma parte de las reglas ya establecidas para proteger a
nuestros hijos».
La actriz también señala la influencia salvaje de la tecnología, cuya invasión domina nuestra
existencia hoy en día. «Muestra lo fácil que es llegar a desvincularse de la realidad. Es como
poner un parche rápido que soluciona de inmediato el conflicto de nuestras relaciones.
Confiamos simplemente en mirar un mensaje de texto, enviarlo de vuelta y esperar el sonido de
“enviado”. Todos nos hemos acostumbrado a este modo de comunicarnos y a la validación de
nuestras amistades a través de una conexión no-verbal».
Winslet quedó cautivada por la naturaleza del texto y las múltiples lecturas del mismo. «Lo
fascinante es que empieza siendo una cosa y de repente se convierte en algo completamente
distinto», dice. «Me encanta eso de la historia, que es muy real y a la vez impredecible. Crees
que estás viendo un tipo de película y de pronto se transforma súbitamente en algo muy
distinto».
Para Jodie Foster, que interpreta a la emprendedora activista Penelope Longstreet, fueron las
ideas tratadas en la historia lo que más le atrajo de la misma. «Aunque es satírica y
extravagante en algunos aspectos, la relación entre los personajes tiene una base psicológica
que es real, como la psicología familiar; el tapiz de la vida de las personas que es lo que me
parece más fascinante. La forma en que ellos interactúan, la forma en que se sacan de quicio,
cómo se lanzan puñaladas, y no sólo en esta generación, sino también en las siguientes.
Nuestras ideas sobre la moral ya establecida cuando en realidad todos somos muy primitivos.
Todos llevamos un monstruo dentro y si asumiéramos esa responsabilidad, probablemente
todo nos iría mucho mejor».
«La tema de la moral es interesante», Foster continúa. «Cuatro personas están tratando de
averiguar qué es lo correcto y si lo correcto es en realidad lo moralmente aceptado. A medida
que pasa el tiempo, van sacando su verdadero yo, volviéndose más y más monstruosos,
haciendo surgir un tono cómico. Todos ellos son gente agradable, adultos y con buena
educación, pertenecientes a familias de clase media- alta, que viven en barrio burgueses. Todo
hace pensar que todo va a ir muy bien, cuando de repente todo empieza a ir fatal».
«Es una comedia sobre las buenos modales y cómo perder esos modales», dice Foster. «Lo
que realmente hace que la película funcione es que los personajes estén tan bien dibujados y
sean tan diferentes entre sí. El personaje de Kate Winslet trata de ser el perfecto enlace entre
todos, sin embargo, sabemos que no expresa lo que siente realmente, por lo que su
comportamiento se convierte en más y más receloso».
Foster dice que el personaje de Penelope “le venía como anillo al dedo”. «Ella es
tremendamente educada y se toma las cosas con muchísima seriedad», dice la actriz.
«Empieza revelando su propia personalidad, pero según avanza la historia, se va convirtiendo
en una caricatura de sí misma. Las relaciones entre estos personajes tienen lecturas distintas.
Los problemas en nuestro matrimonio salen a flote en plena negociación. Ella es una mujer
intensa, que trabaja en una librería, y también está escribiendo un libro sobre el sufrimiento en
África, sin poder sacarse de la cabeza este tema. Le horroriza el matrimonio de Nancy y Alan, a
los que no les preocupa en absoluto la situación mundial. Mi marido es un buen tipo pero mi
intensidad le pone de los nervios y se refugia en su whisky favorito».
A Foster le encantan los giros y matices de las relaciones entre los cuatro personajes. «Durante
gran parte del tiempo, son Penelope y Alan los que no se soportan, porque él es un abogado
muy engreído al que le gusta burlarse de mí porque le irrita profundamente lo políticamente
correcta que soy. Pero pronto esto se traslada a los cuatro personajes y al final de la película
todos terminan detestándose. La historia pone de manifiesto la fragilidad de las relaciones y las
cicatrices que todos llevamos dentro».
El lenguaje también atrajo a la actriz, intrigada por cómo Reza había conseguido perfilar a unos
personajes que se definen a través de un lenguaje codificado. «Penelope tiende a decir
siempre: “eso es asqueroso” o “qué asco me da”. EL asco parece ser su prioridad. Nancy no
para de repetir, “naturalmente”, a pesar de que ella es la persona menos natural del mundo.
Michael es el tipo de persona que no para de repetir “¿por qué no podemos todos llevarnos
bien?”, o sea, “¿por qué hay que pensar tanto las cosas?”, “¿qué necesidad hay en realidad de
pensar en todo esto? ».
Winslet también se sintió atraída de inmediato cuando vio la oportunidad de sumergirse en un
lenguaje de tal riqueza. «Escuchamos a los personajes usar un lenguaje muy agresivo, es
decir; como arma o forma de expresar las propias emociones o la percepción de lo que alguien
está pensando», dice. «Y ninguno de ellos asumirá jamás la responsabilidad de sus propias
palabras. Esa es una de las razones por la cual la historia se desarrolla así. Nadie asume la
responsabilidad de las cosas que dice».
John C Reilly interpreta el papel de Michael Longstreet, un vendedor de artículos para el hogar
con grandes ambiciones de elevar su estatus social. «Aspira a pertenecer a una clase social
más alta. Su esposa, Penelope, es más intelectual; una escritora muy preocupada por los
problemas mundiales y la justicia social. En cierto modo, cada uno de los personajes es un
hipócrita que piensa que si todo el mundo pensara como ellos, entonces el mundo sería
perfecto. Así que Michael muestra su mejor actitud ante el encuentro con Nancy y Alan, pero
finalmente no puede aguantar más y explota. Me ha resultado muy refrescante interpretar este
papel. Cada uno de los personajes se quitará la máscara en un momento diferente de la
historia. Lo que es genial en la escritura de Yasmina es que justo cuando piensas que la
historia va a terminar, alguien dice: “no, yo no me voy; quiero decir esto o lo otro...”, y eso es lo
que mantiene esta vorágine activa, hasta que finalmente explota. Es un retrato bastante
devastador sobre cómo se educa y cría a los hijos en Estados Unidos».
Reilly continúa sobre esta sátira: «es un escenario perfecto para la comedia, ya que juntar a
unos personajes en una situación difícil y hacer que se comporten educadamente es, sin duda,
una de las mejores recetas de la comedia».
Foster está de acuerdo, y añade que el equipo tuvo largas discusiones acerca de cómo obtener
el tono justo de la sátira: «incluso si la comedia es descabellada tiene que tener una base real.
Y aquí, la comedia se basa en la realidad y al ser una sátira llega hasta el punto de la
exageración. La escena de cuando a Penelope se le pregunta sobre África es especialmente
delirante, sobre todo cuando empieza a desmoronarse, y creo que el público se va a divertir. Es
la seriedad de su personaje lo que realmente provoca la carcajada. Por otro lado, cuando se
enfrenta a la falta de sensibilidad del personaje de Alan es cuando la comedia funciona».
Polanski organizó sesiones intensivas de ensayos durante dos semanas, para que los actores
se familiarizaran y para investigar el tono de la película; un tono que se mueve entre la sátira, la
comedia y el drama.
«Siempre me ha gustado ensayar», dice entusiasmada Winslet. «Es realmente un lujo tener
esta oportunidad. Pero no creo que ninguno de nosotros habría pensado que Roman nos iba a
hacer aprender el guión, de principio a fin, como una obra de teatro. Me emocionó realmente
como organizó la puesta en escena, porque cuando llegamos al plató todos sabíamos
exactamente cuáles eran nuestras posiciones. Fue muy útil para nosotros y para Roman, ya
que pudo estructurar muy bien la forma en la que iba a rodar. Los ensayos sirvieron igualmente
como una experiencia de unión entre todos nosotros. Ha sido muy divertido enfrentarse a un
reto de este tipo y trabajar con actores tan profesionales y brillantes, y sentir el deseo de estar
a la altura de su capacidad interpretativa y talento. Ha sido realmente maravilloso».
Para Winslet, el período de ensayos le permitió llegar a familiarizarse con la escena a la que
más pavor tenía: cuando absolutamente borracha se embarca en una desmedida dialéctica,
justo después de haber vomitado sobre los valiosos libros de arte de Penelope, colocados
sobre la mesa. «Todos sabíamos que sonaba un poco como a un discurso», explica. «El reto
era que sonara como si se tratara de un discurso que viene de cualquier sitio. Se resolvió
gracias a la dirección de Roman, que fue firme en sus decisiones. Pero la posibilidad de los
ensayos nos permitió ver lo que funcionaba y lo que no, así que fue realmente un verdadero
lujo. Me quedé muy aliviada cuando finalmente la rodamos porque era una escena difícil. ¡No
hay nada peor que una borrachera mal interpretada!».
«Los ensayos me dieron la oportunidad de dejar que las ideas afloraran, para que finalmente el
diálogo saliera solo», dice Reilly. «También nos permitió a todos encontrar el ritmo y la forma
en que deben interactuar los personajes en un espacio cerrado. Y hubo un gran intercambio de
ideas, sobre todo en los diálogos. Roman estaba traduciendo del francés original, así que nos
decía como se decía tal frase en francés y luego nos hacía sugerencias sobre cómo hacer para
que el tono fuera auténticamente americano. Y el hecho de que no hubiera ningún tipo de ego,
facilitó poder tener una comunicación franca».
«Es muy útil que te dirija un director que ha sido actor», continúa Reilly. «No solo porque
entiende más a los actores, sino porque tiene un gran sentido de la verdad en los momentos
claves. Roman tiene un gran instinto innato de lo que se siente cuando se interpreta. Por eso
se mostraba tan interesado en los ensayos, así como en la realidad orgánica de las reacciones
y de nuestro comportamiento. En los ensayos siempre preguntaba las razones por las cuales
hacíamos algo de una manera o de otra».
«Creo que Roman se lo pasó muy bien», dice Foster sobre el trabajo de los ensayos. «La
mayor parte del trabajo de dirección tuvo lugar en los ensayos, ya que cuando empezó el
rodaje, la mayoría de sus preocupaciones se centraban en los movimientos de cámara.
Concretamente, los ajustes que hacía de los ángulos de cámara fueron en ocasiones muy
sutiles para nosotros. Roman es un maestro de la técnica cinematográfica y un director
magnífico. Tiene un estilo específico y es muy coherente con su estilo de trabajo: se pone su
propia marca, ajusta la cámara y ahí está, con su visor pequeño, que no había visto usar a
nadie desde hacía veinte años. Un visor que está todo rayado, desde cuando hizo El cuchillo
en el agua. No solo tiene una visión concreta de la película, sino también del lenguaje de esa
visión».
Christoph Waltz coincide también: «los ensayos han sido indispensables en este proyecto. No
era solo para conocernos mejor sino también para permitirnos experimentar. Probar esto y
aquello, desechar las cosas que no servían. En un rodaje normal, nunca se tiene el lujo de
tener tiempo».
«Rodar la película en tiempo real es un gran reto», dice Foster. «Cualquier transición que se
hace no se puede hacer fuera de cámara. Las transiciones tienen que hacerse ahí mismo; en
ese preciso instante. Pienso que la obra está tan bien construida que ha sido bastante fácil
reflejar sentimientos tan distintos. He hecho muchas películas en una sola localización, como
esta. Lo que sucede cuando haces una película con solo cuatro personajes, es que se produce
un acercamiento entre los actores que no se consigue de ninguna otra manera. Esta ha sido la
conexión de trabajo más estupenda que he tenido en una película. Sinceramente quiero a estos
actores y me causó mucha tristeza no volverles a ver a diario».
Roman Polanski, director conocido por su brillantez visual, reunió a un gran equipo de
colaboradores; especialmente creativos, detrás de la cámara, incluidos el director de fotografía,
Pawel Edelman, el director de arte y ganador de un Oscar®, Dean Tavoularis, y la diseñadora
de vestuario y también ganadora de un Oscar®, Milena Canonero.
Casi tan importante como los cuatro personajes fue el plató. Construido en los estudios de
sonido de Bry sur Marne en las afueras de Paris, el plató fue creado por director artístico Dean
Tavoularis; más conocido por sus colaboraciones con Francis Ford Coppola en algunas de las
películas más impactantes visualmente de los últimos 40 años, incluyendo la trilogía de El
padrino, La conversación y Apocalypse now.
Tavoularis diseñó un decorado para que el plató fuera lo más auténtico posible. Se podía ir de
una habitación a otra, o mirar desde la puerta el fondo del pasillo, como en un apartamento de
verdad. También diseñó el apartamento de manera que tuviese la dimensión adecuada para
enriquecer la narrativa en los momentos clave. Para llegar al baño había que pasar por el
dormitorio obligatoriamente, provocando, por ejemplo, un escalofrío en la escena en la que
Penelope ayuda a Alan a quitarse los pantalones mojados, ya que tienen que regresar al salón
pasando junto a la cama.
Tavoularis, que trabajó con Polanski en La novena puerta, nunca había diseñado una película
de este tipo, en una sola habitación, con cuatro personajes únicamente. «Intenté que todo
fuese lo más real posible. A mí siempre me preocupan los detalles del decorado, porque nunca
sabes exactamente cuánto quiere mostrar el director, lo que se va a ver o no del interior de un
armario o de un cajón. Trajimos comida y objetos de Nueva York, de Brooklyn, concretamente,
para que el apartamento fuese lo más auténtico posible. Estaba seguro de que algunas cosas
no se verían por el objetivo, pero aún así, planteé el decorado de acuerdo a las necesidades de
los actores. Detalles así son de vital importancia si se trabaja en un único plató durante todo el
rodaje».
«Sus esfuerzos se vieron recompensados», dice John C Reilly: «cuando vi el plató, me di
cuenta de que había una gran parte de mi trabajo que ya estaba hecho. Normalmente en las
películas, la cámara muestra solo lo que se supone que tiene que ver el espectador. O sea, que
en realidad únicamente se muestra la mitad del decorado; por ejemplo, si abres un libro no hay
nada en el interior… Hay mucho de artificio. Pero el decorado de Dean estaba lleno de detalles,
era completamente real, incluso había pequeños adornos en las estanterías. En la cocina
prácticamente se podía cocinar. Nos dio un gran sentido de la ubicación».
Uno de los mayores placeres para el director de arte, que estaba prácticamente retirado de la
industria del cine y disfrutaba de su nueva etapa como pintor, fue el de recibir una llamada de
Polanski y trabajar en Francia. «No había trabajado en ninguna película desde hacía años y me
quedé atónito ante el trabajo fantástico de los artesanos franceses. Los carpinteros, pintores,
atrecistas tenían todos un nivel impresionante».
Formar equipo de nuevo con Polanski le hizo recordar el enorme talento de este director.
«Polanski normalmente sabía resolver los problemas mejor que nadie», dice Tavoularis. «Su
conocimiento abarca todos los aspectos creativos de la película. Desde el diseño hasta los
efectos visuales. Sabe explicar exactamente lo que hay que hacer para solucionar algo
correctamente. Va al grano y a la esencia del problema. Es uno de los mejores directores de
cine trabajando en el mundo hoy en día».
Filmografía de los actores
JODIE FOSTER – Penelope Longstreet
La increíble capacidad interpretativa de Jodie Foster como víctima de una violación en
Acusados, o como la Agente Especial Clarice Starling en El silencio de los corderos, le han
valido dos premios Oscar® como mejor actriz, y la reputación de ser una de las actrices más
reconocidas de su generación.
Foster comenzó su carrera a la temprana edad de tres años, apareciendo en un anuncio de
televisión como la niña Coppertone. Después comenzó a aparecer numerosas series
televisivas, incluyendo Mayberry RFD, Buscando novia a papá, My three Sons y Paper Moon.
Debutó en su primer largometraje cinematográfico con Napoleón y Samantha, con tan solo
ocho años de edad.
Pero fue su papel en Alicia ya no vive aquí (1975), el que le dio fama, así como la poderosa
interpretación de una espabilada adolescente en la película de Martin Scorsese, Taxi Driver
(1976), ganándose el elogio de la crítica y el reconocimiento internacional. Foster apareció ni
más ni menos que en un total de cuatro películas en 1976: Bugsy Malone, Ecos del verano, La
muchahca del sendero y Taxi Driver, todas ellas presentadas en el Festival de Cine de Cannes.
Por su papel en Bugsy Malone, de Alan Parker, ganó el premio de comedia en Italia.
En total, Foster ha aparecido en más de 40 películas, entre las más recientes La Isla de Nim,
con Gerard Butler; La extraña que hay en ti, dirigida por Neil Jordan y por la que recibió una
nominación para un Globo de Oro; Plan Oculto, con Denzel Washington y Clive Owen; el éxito
de taquilla Plan de vuelo: Desaparecida; la película de Jean Pierre Jeunet, Largo domingo de
noviazgo; el éxito de David Fincher, La habitación del pánico; Anna y el rey, de Andy Tenant;
Contact, de Robert Zemeckis; Nell, junto a Liam Neeson; la comedia Maverick, con Mel Gibson
y James Garner, y el drama romántico Sommersby, con Richar Gere.
Otros títulos a destacar son la estilizada cinta en blanco y negro de Woody Allen, Sombras y
niebla; Relación fatal; Más que un recuerdo; Cinco esquinas, así como primeras películas tales
como Tom Sawyer, Viernes loco, o la película de Adrian Lyne, Zorras; El Hotel New Hampshire,
de Tony Richardson; La sangre de otros, de Claude Chabrol, para lo cual tuvo que doblar todo
su diálogo en francés.
Por su papel en El silencio de los corderos, Jodie Foster fue premiada con un Globo de Oro, un
premio de la Academia Británica, un Premio del New York Film Critics y el premio Chicago Film
Critics. Foster recibió su primera nominación al Oscar® y los premios de la Sociedad Nacional
de Críticos de Cine y de la Crítica de Cine de Los Ángeles por su interpretación en Taxi Driver.
También se convirtió en la única actriz estadounidense que ganó dos premios por separado en
el mismo año de la Academia Británica de Cine y Televisión: mejor actriz de reparto y mejor
artista revelación por su trabajo en Taxi Driver y Malone Bugsy, respectivamente.
El público podrá ver el próximo trabajo de Foster en UN DIOS SALVAJE junto a Kate Winslet,
John C. Reilly y Christoph Waltz.
Actualmente, Foster se encuentra en Vancouver rodando Elyseum junto a Matt Damon, dirigida
por Neill Blomkamp.
Además de actuar, Foster ha tenido siempre un gran interés por las artes cinematográficas.
Jodie Foster hizo su debut cinematográfico como directora en 1991 con la aclamada cinta El
pequeño Tate, que también protagonizó. En 1995, dirigió y produjo su segunda película, A casa
por vacaciones, protagonizada Holly Hunter, Anne Bancroft y Robert Downey Jr. Su película
más reciente es The Beaver, estrenada en mayo de 2011 y protagonizada por Mel Gibson.
Foster fundó Egg Pictures en 1992 y la compañía produjo Nell (1994), cinta por la que fue
nominada en los Oscar® como mejor actriz; A casa por vacaciones (1995); la película de
televisión El baile de los bebés (1998), que recibió un Premio Peabody, cuatro nominaciones a
los premios Emmy y tres nominaciones a los Globos de Oro; Resucitar un amor, dirigida por
Keith Gordon y protagonizada por Billy Crudup y Jennifer Connelly, que tuvo una nominación
en los Independent Spirit Awards.
En 1996, Egg presentó en Estados Unidos la premiada película francesa Hate. La más reciente
producción de Egg Pictures ha sido La peligrosa vida de los Altar boys (2001).
Foster se licenció en Literatura con honores en la Universidad de Yale en 1985.
KATE WINSLET - Nancy Cowan
Actriz ganadora de un Oscar®, Kate Winslet ha interpretado en los últimos tiempos algunos de
los personajes más cautivadores y memorables del cine actual. Su trayectoria está repleta de
trabajos alabados por la crítica y reconocidos comercialmente. Asimismo posee una lista de
premios y honores que reconocen el talento de Kate y le aseguran ya un lugar en la historia del
cine. Kate ganó su primer Oscar® después de cinco nominaciones, por su papel de Hanna
Schmitz en El Lector (2008), la película dirigida por Stephen Daldry. En El lector, una
adaptación de la obra del autor alemán Bernhard Schlink, mostró su verdadero talento artístico
con una interpretación sublime. Kate también ganó un Globo de Oro, el SAG, un premio BAFTA
y el premio Critics Choice, entre muchos otros. Winslet protagonizó en 2009 Revolutionary
Road (Paramount Vantage), coincidiendo de nuevo con Leonardo DiCaprio, su pareja
protagonista en Titanic.
Con Revolutionary Road, basada en una famosa novela de Richard Yates y dirigida por Sam
Mendes, la actriz ganó su primer Globo de Oro y varias nominaciones por su interpretación de
April Wheeler. En otoño, veremos a Winslet en Contagion, de Steven Soderbergh, junto Matt
Damon y Gwyneth Paltrow.
Recientemente hemos tenido la oportunidad de ver a Kate Winslet en Mildred Pierce, del
director Todd Hayes, para la cadena HBO. Mildred Pierce es una historia épica sobre la vida de
una orgullosa mujer soltera que lucha por conseguir el amor de su hija durante la gran
depresión de la clase media en la ciudad de Los Angeles. Está basada en la novela de John M.
Cain.
Kate creció en una familia de actores y comenzó a trabajar para la televisión británica con tan
solo trece años. A los diecisiete, se dio a conocer internacionalmente con la película de Peter
Jackson, Criaturas celestiales. En 1995, por su papel de Marianne Dashwood en Sentido y
Sensibilidad, de Ang Lee, la actriz recibió su primera nominación a un Oscar® y fue también
nominada al premio de interpretación en los Globos de Oro. Ganó, además, el premio BAFTA
y el Screen Actors Guild Award.
En su siguiente película, la actriz coprotagonizó junto a Christopher Eccleston una película de
Michael Winterbottom, Jude, y más adelante dio vida a Ophelia en el Hamlet, de Kenneth
Branagh. Interpretó a la inolvidable Rose en Titanic, de James Cameron, junto al actor
Leonardo DiCaprio. A los 22 años, recibió su segunda nominación al Oscar® como mejor actriz,
consiguiendo en ese momento ser la actriz más joven nominada en dos ocasiones.
En 1997 interpretó a Julia en Hideous Kinki, dirigida por Gilles Mckinnon y en 1998
coprotagonizo junto a Harvey Keitel la comedia dramática Holy Smoke, de Jane Campion.
También protagonizo la película de época Quills, de Philip Kaufman, junto a Geoffrey Rush,
Joaquin Phoenix y Michael Cane.
Kate Winslet fue la protagonista de Iris, de Richard Eyre, en 2001. Con este papel, Kate recibió
dos nominaciones: una a los Globos de Oro y otra a un Oscar®. Su siguiente trabajo fue en
Enigma, de Michael Apted, una película de suspense y espionaje sobre descifradores de
códigos secretos ambientada durante la primera época de la Segunda Guerra Mundial, y
también en La vida de David Gale, junto a Kevin Spacey. Kate se fue a Nueva York, se tiñó el
pelo de azul y naranja para encarnar a la extravagante Clementine en Olvídate de mí!, por la
que recibió nominaciones al Oscar®, al Globo de Oro y a un premio BAFTA como mejor actriz.
Después protagonizó junto a Johnny Deep, Descubriendo nunca jamás, elegida mejor película
del 2004 por el National Board of Review.
En 2006, pudimos ver a Kate en Todos los hombres del rey, con Jude Law y Sean Penn,
dirigida por Steven Zailian. Escuchamos su voz en la película de animación Ratónpolis; cerró el
año con una comedia romántica, Vacaciones, con Cameron Diaz, Jude Law y Jack Black;
además de protagonizar junto a Jennifer Connelly la película de Todd Field, Juegos secretos.
Kate recibió su quinta nominación a un Oscar® como mejor actriz por su papel de Sarah Pierce
en Juegos secretos. Con esta nominación, Kate Winslet se convirtió en la actriz más joven en
conseguir cinco nominaciones en los Oscar®.
CHRISTOPH WALTZ – Alan Cowan
Christoph Waltz recibió numerosos galardones, entre ellos un Oscar®, un premio del SAG, un
BAFTA, un Globo de Oro y premios en el festival de Cannes por el personaje de un coronel del
ejército nazi llamado Hans Landa, en la película de Quentin Tarantino, Malditos bastardos.
Este otoño, Waltz comenzará a trabajar en la nueva película de Quentin Tarantino, Django
Unchained, junto a Jamie Foxx, Leonardo di Caprio y Samuel L. Jackson. La película tiene
previsto su estreno en diciembre del 2012.
En abril de este año, Waltz interpretó a un domador en Agua para elefantes, junto a Reese
Witherspoon y Robert Pattison. Francis Lawrence, dirigió el guión adaptado de Richard
LaGravenese, basado en la novela de Sara Gruen. Por otro lado, Waltz trabajó junto a Seth
Rogan y Cameron Diaz en la película de Michel Gondry, The Green Hornet; que se estrenó en
enero. A Waltz le podremos ver próximamente en Los tres mosqueteros, del director Paul W.S.
Anderson; una producción de Summit Entertainment. Waltz interpreta al Cardenal Richelieu,
arropado por un elenco internacional que incluye a Milla Jojovich, Orlando Bloom, Matthew
Macfadyen, Mads Mikkelsen y Juno Temple. La película se estrenará en octubre de 2011.
El trabajo de Waltz en el cine, teatro y televisión europeos alcanza las tres últimas décadas.
Entre sus créditos cinematográficos se incluyen Gun-Shy; la película en competición en el
Festival de Berlín, Lapislazuli; Dorian, She; Vacaciones mortales; Criminal y decente; Our
God’s Brother; The Beast; Berlin Blues y Angst. En televisión, apareció en las galardonadas
Der Tanz Mit Dem Teufel – Die Entfuhrung des Richard Oetket, y en Dienstreise – Was fur eine
Nacht Dienstreise. Por su trabajo en Du Bist Nitch Allein – Die Roy Black Story, Waltz recogió
varios premios en la televisión bávara y alemana, además del León de Oro de la RTL.
JOHN C. REILLY - Michael Longstreet
Nominado al Oscar® y varias veces a los Globos de Oro, John C. Reilly ha tenido una gran
trayectoria cinematográfica, tanto en comedia como en drama. Ha recibido nominaciones al
Oscar® y al Globo de Oro como mejor actor de reparto por su destacada participación en
Chicago, interpretando a Amos Hart. Además, por ese trabajo, fue nombrado mejor actor de
reparto por los Críticos de Cine de Las Vegas, y nominado por los Críticos de Cine de Chicago
en la misma categoría. Ese mismo año, Reilly participó además en dos películas nominadas en
los Oscar® como mejor película: Gangs of New York, de Martin Scorsese, y Las horas, de
Stephen Daldry. Era la primera vez que un actor había formado parte de tres de las cinco
películas que competían en la categoría de mejor película.
Las otras nominaciones de Reilly a los Globos de Oro fueron por la producción de Columbia
Pictures Dewey Cox: Una vida larga y dura, siendo nominado como mejor actor de musical o
comedia y mejor canción original llamada “Walk Hard”, que el propio Reilly había coescrito.
Además, esta canción fue nominada a mejor canción escrita para cine, televisión u otros
medios audiovisuales en la edición número 51 de los Premios anuales Grammy.
En 2010, Reilly participó en Cyrus, junto a la ganadora de un Oscar®, Marisa Tomei, y Jonah
Hill, lo que le valió una nominación al premio Espíritu IFP como mejor actor de musical o
comedia, y una nominación a los Satellite Awards como mejor actor. Dirigida por Jay y Mark
Duplass, Reilly interpreta a John, un hombre divorciado de 40 años, que conoce a Molly
(Tomei), la mujer de sus sueños, hasta que conoce a su hijo, Cyrus (Hill), que se niega a
dejarle acercarse a su madre.
En el 2008, Reilly se reunió con Will Ferrell y el productor Judd Apatow en la comedia
Hermanos por pelotas, estrenada en julio de 2008 y distribuida por Columbia Pictures. Recaudó
más de 100 millones de dólares en Estados Unidos.
La primera película de Reilly llegó de la mano de Brian De Palma en Corazones de hierro.
Posteriormente, intervino en numerosas películas, como: Días de trueno; Sombras y niebla;
Nunca fuimos ángeles; ¿A quién ama Gilbert Grape?; Hoffa: un pulso al poder; Georgia;
Eclipse total (Dolores Claiborne), y Río salvaje.
Sin embargo, como un habitual en las películas del director Paul Thomas Anderson, Reilly
empezó a llamar la atención por sus papeles en Hard Eight, Boogie Nights y Magnolia.
Fue en 2002, cuando Reilly obtuvo buenos resultados de crítica y público con su participación
en producciones de prestigio, como Las horas, Gangs of New York y Chicago. Su papel como
marido de Jennifer Aniston en The Good Girl, le valió una nominación a los premios IFP Spirit.
Otros trabajos cinematográficos incluyen títulos como: Pasado de vueltas; El último show; Dark
Water (La huella); El aviador; Criminal; La tormenta perfecta; Entre el amor y el juego; Nunca
me han besado; Ejecutivo agresivo; Estado de gracia y La delgada línea roja.
Reilly regresó al teatro en el año 2000 con una producción en Broadway del ganador de un
Tony, Sam Shepard, True West, que interpretó junto al actor Philip Seymour Hoffman. Obtuvo
el premio Outer Critics Circle y la nominación al premio Tony por la mejor interpretación
masculina protagonista.
En abril de 2005 participó en el clásico de Tennessee Williams, Un tranvía llamado deseo,
representado en Broadway. Sus créditos en teatro incluyen las producciones de Steppenwolf
Theater Productions de Othelo, y Las uvas de la ira, que protagonizó junto a Gary Sinese.
Además, Reilly produjo e interpretó el papel secundario en la obra de Ionesco Exit the King en
el Actors Gang Theater de Los Angeles.
En la actualidad, Reilly está trabajando en varios proyectos. En primer lugar, Reilly
protagonizará a Mr. Fitzgerald, en la comedia independiente, Terry, interpretando al
profesor/tutor de un joven de quince años de edad con exceso de peso, que está luchando por
adaptarse a una vida difícil en una ciudad pequeña. Producida por su esposa, Alison Dickey, la
película se estrenará en el Festival de Cine de Sundance en enero de 2012. Poco después le
veremos en Convención en Cedar Rapids junto a Ed Helms y Sigourney Weaver para Fox
Searchlight Pictures en el próximo mes de febrero. Y, más delante, como el ex marido de la
ganadora de un Oscar®, Tilda Swinton, en la película independiente, We need to talk about
Kevin. La película trata sobre el dolor emocional que sufre su personaje después de la matanza
que realiza su hijo Kevin en el colegio de enseñanza secundaria. La película aún no tiene fecha
de lanzamiento.
Nacido en Chicago y el quinto de seis hijos de una familia irlandesa-lituana, Reilly estudió en la
Escuela de Teatro Goodman en la Universidad DePaul.
Filmografía del director / Coguionista / Coproductor
ROMAN POLANSKI, de padres polacos, nació en París el 18 de agosto de 1933. Cuando tenía
tres años, su familia se trasladó a Cracovia. En 1941 su padre fue deportado al campo de
concentración de Mauthausen en Austria y su madre fue trasladada a Auschwitz, de donde
nunca regresó. Polanski fue acogido por una sucesión de familias polacas. Esta época de su
vida ha sido narrada por el propio Polanski en su autobiografía Roman (1984). “Las películas se
convirtieron en la pasión más importante de mi vida; mi único escape de la depresión y la
angustia que muchas veces me sobrepasaba”, dice Polanski. Después de la guerra, Polanski
volvió a reunirse con su padre quien más tarde se casó de nuevo. Con 14 años, comenzó a
trabajar de actor haciendo sus primeras apariciones en teatro, programas de radio y más
adelante en largometrajes de cine.
En 1955 Andrzej Wajda le dio a Polanski un pequeño personaje en Pokolnie (A Generation) y
más tarde en Lotna (1959), Niewinni Crzarodzieje (Innocent Sorcerers-1960) y Samson (1961)
También apareció en algunos otros largometrajes, como Ewa y Czeslaw Petelski’s Wraki
(Sunken Ships, 1957) y la película de Janzusz Morgenstern, Hasta Mañana, 1960. Durante esta
época, Polanski asistía a la escuela de arte de Cracovia donde estudiaba pintura y artes
gráficas.
En 1955 fue admitido en el curso de dirección de la escuela cinematográfica Lodz. Su primera
película, La Bicicleta (1955), está basada en una experiencia personal después de haber sido
atracado por un hombre que, a su vez, estaba perseguido por haber cometido tres asesinatos.
Por desgracia y debido a un error garrafal en el laboratorio, se perdió la mitad del negativo y el
proyecto se tuvo que abandonar. Dos años después, el director revolucionó la escuela con un
corto sensacional de un minuto, El asesinato. Este corto y otro titulado Usmiech Zedbiczny
(Toothy Smile), serían el presagio de los inquietantes temas que iban a reflejarse en sus
destacadas películas de los años sesenta y setenta. Otros cortos rodados durante su estancia
en la escuela de Lodz abrirían igualmente una amplia gama de posibilidades temáticas que él
abordaría con simpatía, picardía y un tono reflexivo. De ellas, Dos Hombres y un Armario
(1958), una alegre obra maestra de vanguardia que hizo por encargo para el festival de
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Bruselas de cine experimental, ganó la medalla de bronce en este festival. Lo más impactante
de los cortos de sus primeros años era el tono intensamente nostálgico de los mismos, de los
cuales Lampa (1959) y la película que hizo como proyecto de final de curso, Angeles caídos, en
1959, son los más destacables.
Polanski nunca completó el trabajo de tesis que se requería en la escuela cinematográfica, y
por ello no se graduó formalmente. No obstante, la productora Kamera le dio trabajo como
ayudante de dirección y, como dominaba la lengua francesa, le dieron un trabajo como
asistente de dirección de Jean-Marie Drot, un director francés que trabajaba en Polonia
haciendo documentales sobre la cultura polaca. También trabajó como ayudante de Andrzej
Munk en Mala suerte (1960).
Entre los años 1960 y 1961 Polanski trabajó en Paris, donde dirigió y protagonizó otro corto
llamado Lo gordo y lo flaco. Un año más tarde regresó a Polonia decidido a rodar su primer
largometraje basado en un guión que había escrito junto a Jakup Goldberg y Jerzy
Skolimowski. Pero el visto bueno de las autoridades se demoraba por culpa de la lenta
burocracia y en 1962 hizo otro cortometraje, Mamíferos, que se financió ilegalmente con dinero
personal de Andrezj Kostenko, que además fue el director de fotografía de la película, y por
Wojtek Frykowski.
Muy pronto, Polanski comenzó el rodaje de su primer largometraje, El cuchillo en el agua. A
pesar de la restringida distribución nacional y de ser repudiada públicamente por el Primer
Secretario del Partido Comunista Polaco Wladyslaw Gomulka, la película fue un gran éxito en
el extranjero y en 1963 recibió una nominación a un Oscar® como mejor película extranjera.
Después de rechazar una oferta de hacer una versión de la misma película en Hollywood,
Polanski decidió encaminar su carrera en otra dirección. En Holanda rodó La Riviere de
Diamants, un capítulo de la película Las más famosas estafas del mundo (1964). Esta fue la
primera vez que colaboraba con el escritor Gerard Brach.
Impresionado por el resultado de la película Noz w Wodzie, el productor Genen Gutowski fue a
Munich en busca de Polanski y le convenció para que fuese a Inglaterra. En 1965, financiada
por Compton Films, Gutowski produjo la primera película de Polanski en inglés, Repulsión,
basada en un guión de Polanski y Brach. La película ganó el Oso de Plata en el festival de cine
de Berlín y se convirtió en un director reconocido internacionalmente.
A continuación llegó Callejón Sin Salida, el proyecto mimado de Polanski y Brach, que fue
rodado en Holy Island, y que en 1966 ganó el Oso de Oro del festival de Berlín. A esta película
le siguió una coproducción anglo-americana conocida como El Baile de los Vampiros (1967).
Polanski participa como actor en un cameo espectacular. La actriz protagonista fue Sharon
Tate, con quien más tarde se casaría.
A pesar de que la película se volvió a editar por el coproductor americano y más tarde se le
cambió el título por Pardon Me, But Your Teeth are on My Neck, resultó un fracaso de taquilla
en Estados Unidos. Aún así, Robert Evans, el nuevo vicepresidente de Paramount Pictures, le
propuso dirigir la novela de Ira Levin, La semilla del diablo. Se estrenó en 1968 siendo una de
las películas más famosas de Polanski y seguramente una de las de mayor éxito comercial.
La tragedia llegó en 1969. Sharon Tate, en avanzado estado de gestación, Wjtek Fryowski,
Abigail Folger y Jay Sebring, fueron brutalmente asesinados en Berverly Hills por la secta de
Manson. De luto y terriblemente afectado, Polanski no podía concentrarse en el trabajo y
abandonó el proyecto de United Artist, El Día del Delfín y el desarrollo de la novela francesa
Papillon.
Pero en 1971 regresó dirigiendo Macbeth, obra de Shakespeare, cuyo guión adaptó para la
gran pantalla junto a Kenneth Tyran. La película tuvo más éxito en el Reino Unido que en
Estados Unidos y Polanski decidió quedarse en Europa para dirigir, Qué? (1972). La película
fue producida por Carlo Ponti y fue un fracaso de crítica y taquilla. Polanski entonces dirigió la
película que le valió un mayor reconocimiento profesional, Chinatown (1974), protagonizada por
Jack Nicholson. Obtuvo 11 nominaciones al Oscar® incluyendo mejor director. Robert Towne
ganó el Oscar® al mejor guión original.
Roman Polanski describe su siguiente proyecto como “fallido pero un experimento interesante”.
Se trata del largometraje Un quimérico inquilino (1975) basado en la novela Le Locataire de
Roland Topor. Polanski no sólo la dirigió sino que también actuó en ella dando vida al torturado
personaje Trelowski, un ciudadano polaco de nacionalidad francesa cuyo paranoico descenso
emocional acaba en suicidio. La película creó polémica pero está considerada como una obra
maestra.
Su siguiente largometraje se basó en la novela de Thomas Hardy, Tess (1979) y fue
protagonizado por Natassia Kinski. La película narra la historia de una inocencia traicionada.
Habla de la seducción y del comportamiento que rigen las barreras entre clases y prejuicios
sociales. Tess resultó ser un éxito rotundo de crítica y taquilla ganando seis nominaciones al
Oscar®, incluido el del Mejor director y llevándose finalmente tres estatuillas por la dirección de
fotografía, arte y vestuario.
Después de una larga ausencia, en 1986 Polanski dirigió Piratas con Walter Matthau, una
comedia de aventuras a la que siguió Frenético (1988), una película de suspense ambientada
en París y protagonizada por Harrison Ford y su futura mujer, Enmanuelle Seigner.
Más tarde llegaría Lunas de Hiel (1992), basada en la novela de Pascal Bruckner, Se trata de
una película intransigente, divertida y honesta. A esta le siguió la aclamada La muerte y la
doncella (1994), una adaptación de la conocida obra de teatro de Ariel Dorfman. En 1999,
Polanski dirigió otra película de suspense basada en el libro de Arturo Pérez - Reverte, El Club
Dumas, a la que se le cambió el título por La novena puerta, y protagonizada por Johnny Depp.
La siguiente película de Polanski fue una adaptación de unas memorias del Ghetto Wasaw
escritas por Wladislaw Szpilman, titulada El Pianista. Una autobiografía que destaca el coraje y
la supervivencia en unas condiciones infrahumanas. El Pianista (2002) le permitió a Polanski
explorar sus raíces polacas y las experiencias de su propia infancia. Poco sentimental y muy
objetiva, la película fue mundialmente aclamada ganando muchísimos premios incluyendo tres
premios Oscar® al mejor actor para Adrian Brody; mejor guion adaptado para Ronald Harwood,
y mejor director para Roman Polanski. La película también se llevó la Palma de Oro en el
festival de cine de Cannes y en los BAFTA ganó el premio al mejor director.
En 2005 Roman Polanski dirigió una adaptación escrita por Ronal Harwood sobre un clásico de
Charles Dickens, Oliver Twist y protagonizada por Ben Kingsley en el papel de Fagin. En 2009
dirigió, coprodujo y coescribió El Escritor. La película, protagonizada por Ewan MacGregor,
Pierce Brosnan, Kim Cattral y Olivia Williams, se llevó el Oso de Oro de Berlín en 2010 y el
premio al mejor director. El Escritor también ganó otros seis premios de la Academia del Cine
Europeo, incluidos mejor película y mejor director.
Filmografía del equipo técnico
YASMINA REZA/ COGUIONISTA
Yasmina Reza es una dramaturga y novelista francesa que reside en París. Todos sus trabajos
han sido ganadores de múltiples premios y gran reconocimiento internacional y de la crítica.
Sus obras teatrales, Conversaciones después de un entierro, El pasadizo de invierno, Arte, El
hombre inesperado, Vida por tres y Una Obra Española se han representado en todo el mundo
y traducido a treinta y cinco idiomas. Su obra de teatro Un Dios Salvaje se estrenó el 8 de
Diciembre de 2006 en el Shauspielhaus de Zúrich, dirigida por Jurgen Gosch y se estrenó en
París el 25 de Enero de 2008 en el Teatro Antoine. La obra fue dirigida por la propia Yasmina
Reza y protagonizada por Isabelle Huppert. Entre sus novelas se encuentran: Hammerklavier;
Une Desolation; Adam Haberberg; Dans La Luge d’Arthur Shopenhauer; Nulle part y L’Aube le
Soir ou la Nuit. Su filmografía como guionista incluye Le Pique-Nique de Lulu Kreutz, dirigida
por Didier Martiny.
HERVÉ DE LUZE/ Montador
Comenzó en la industria cinematográfica como asistente de Henri Langlois en la Filmoteca
francesa. Pronto se convirtió en director de noticias y cortometrajes para la productora
Gaumont Newsreels. Más tarde trabajó como supervisor y editor musical de series históricas
para televisión que con imágenes de archivo producidas por “Gaumont et Telecip”. Ha
colaborado con Polanski en las siguientes películas: Tess; Piratas; Lunas de hiel; La muerte y
la doncella; La novena puerta; El pianista, por la que recibió una nominación a un Oscar®;
Oliver Twist y El escritor, por la cual fue nominado para un premio de la Academia de Cine
Europeo. Entre sus trabajos como montador también destacan las películas Jean de Florette y
Manon des sources (dirigida por Claude Berri), La ciudad de la Alegría (Roland Joffe) y
Conocemos la canción de Alain Resnais, con la cual ganó un César francés a mejor montador
en 1998.
PAWEL EDELMAN/ Director de Fotografía
El director de fotografía Pawel Edelman, nominado a un Oscar® por la Academia de Hollywood,
nació en Lobz, Polonia. Inmediatamente obtuvo el reconocimiento internacional por su segunda
película Kroll, ganando el premio al mejor director de fotografía en el Polish Film Festival en
1991.
Su reputación internacional se consagró en el año 2002 con el trabajo de fotografía de El
Pianista, la desgarradora historia de Roman Polanski sobre el Getto de Warsaw en la Segunda
Guerra Mundial. Edelman fue nominado a un Oscar®, a un premio BAFTA, y a un premio de la
prestigiosa American Society of Cinematographers (ASC) como mejor director de fotografía.
También se llevó el César francés, un premio de la Academia Europea de Cine y un premio
Eagle’en la misma categoría.
Posteriormente trabajó con Polanski en Oliver Twist y en El escritor. Entre sus créditos más
recientes se incluyen La venganza, rodada en Estados Unidos; una producción de Hamlet para
televisión y la película de Taylor Hacford, Ray Charles.









